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viernes, 27 de julio de 2012

Los leones rugen de nuevo en Granada

Los leones rugen de nuevo en la Alhambra tras 10 años de duros y laboriosos trabajos de recuperación. El mundo podrá ver en directo el esplendor de este patio coronado por una fuente defendida por 12 leones.

Los restauradores han usado para la pavimentación del patio mármol blanco de Macael (Almería), que le dará la misma imagen que concibió su mentor en el siglo XIV, el sultán Muhammad V. 

El patio restaurado tendrá 250 piezas de mármol para una superficie de casi 400 metros cuadrados. Todas las piezas tienen medidas y pesos diferentes, (entre 50 y casi 400 kilos).

De este modo los visitantes podrán ver los leones de cerca y no como hasta ahora, aunque ¡¡¡cuidado!!!, los leones tiene una misión, defender a su sultán. 

Podéis saber más sobre el patio de los leones , aquí, o ver en directo hoy viernes 27 de julio de 2012 la inauguración del nuevo Patio de los Leones en la web del Patronato de la Alhambra. 

Un poema de Ibn Zamrak esculpido en la taza del patio de los leones dice: 

«Bendito sea Aquél que otorgó al iman Mohamed las bellas ideas para engalanar sus mansiones. Pues, ¿acaso no hay en este jardín maravillas que Dios ha hecho incomparables en su hermosura, y una escultura de perlas de transparente claridad, cuyos bordes se decoran con orla de aljófar? Plata fundida corre entre las perlas, a las que semeja belleza alba y pura. En apariencia, agua y mármol parecen confundirse, sin que sepamos cuál de ambos se desliza. ¿No ves cómo el agua se derrama en la taza, pero sus caños la esconden enseguida? Es un amante cuyos párpados rebosan de lágrimas, lágrimas que esconde por miedo a un delator. ¿No es, en realidad, cual blanca nube que vierte en los leones sus acequias y parece la mano del califa, que, de mañana, prodiga a los leones de la guerra sus favores? Quien contempla los leones en actitud amenazante, (sabe que) sólo el respeto (al Emir) contiene su enojo. ¡Oh descendiente de los Ansares, y no por línea indirecta, herencia de nobleza, que a los fatuos desestima: Que la paz de Dios sea contigo y pervivas incólume renovando tus festines y afligiendo a tus enemigos!»

Directo

jueves, 13 de octubre de 2011

La casa grande del cerro de La Sabika


¡Oh tu que añoras el Nayd y a Granada, el Nayd y su río sigue allí.
Detente en la Sabika y mira desde su explanada:
la ciudad es la esposa que se muestra al monte, su marido.
Se ciñe con el cinturón del río y sus flores sonríen
como alhajas en su garganta.
Los ojos de los narcisos brillan con las gotas de rocío
que parecen lágrimas.
Las margaritas sonríen con sus flores
y besas a las rosas, sus vecinas.
Es como si las flores, mágicamente, tuviesen en sus
pétalos, monedas de oro que el suave céfiro recoge.
Mira a los árboles frondosos y a los riachuelos que
los rodean como si las acequias fuesen coperos
que sirven a los invitados.
El río es más bello que la Vía láctea, pues se enriquece con sus burbujas
de perlas que centellean.
El Nayd le da de beber con sus nubes blancas que
hacen fluir sus aguas.(*)La Sabika es una corona sobre sus cabellos a que
le gustaría adornarse con perlas, pero su Alhambra
es un jacinto que se eleva sobre esta corona.
Las lunas coronan estas diademas como
aljófares de color gris.
Pero envidian a la corona de la Sabika cuando ven
las flores que resplandecen de belleza.
El brillo de estos palacios hacen empalidecer a las estrellas que son los
palacios de las alturas.


A la Sabika - Al-Maqqari (extraído de: "LA ALHAMBRA bajo la media luna" de L. Benavides-Barajas - Editorial Dulcinea).


A 37º 10’ Y 37” Norte y 3º, 35’ y 27” Oeste, el cerro de la Sabika soporta sobre su espalda el imponente monumento de la Alhambra.


Cuentan las crónicas que al entrar triunfador en la ciudad Ben-Al-Hamar, conocido como Mohamed-Ben-Nazar, en el año de 1238, el pueblo lo recibió gritando: “Bienvenido el vencedor por la gracia de Dios”, a lo que él respondió: “Sólo Dios es vencedor”. Éste lema correspondiente al escudo de la dinastía nazarí permanece escrito por toda la Alhambra por los siglos.


Los católicos reyes vencedores quisieron hacer del palacio y fortaleza su castillo y su hijo Carlos V incluso construyó el suyo. Pero los reyes se fueron y la Alhambra permaneció en el olvido de los siglos siendo pasto de la destrucción del tiempo..


El romanticismo del siglo XIX la redescubrió, pero en lugar intentar devolverle su fisonomía medieval, la intentó cambiar a la moda decimonónica. Pero hubo un hombre Owen Jones, “que fue capaz de ir más allá de su época, dejar a un lado los ideales románticos del siglo XIX y dedicarse por completo al arduo trabajo de comprender la Alhambra desde un punto de vista objetivo, histórico y arquitectónico”. Así reza el blog: “La aldea irreductible”, de Javier Pelaaez (@irreductible), en cuya fuente hemos bebido para traer a Crónicas Granainas esta historia.
Y continuamos en el citado blog: “Owen Jones realizó su primer viaje a Granada en 1834 movido por un interés arquitectónico algo alejado de la exaltación romántica de ensueño y magia con la que llegaban la mayoría de los escritores y poetas de aquellos años. El inglés se centró durante seis meses en la búsqueda de la correcta, histórica y científica relación entre arquitectura y decoración. A su vuelta a Londres publicó sus investigaciones en trabajos tan interesantes como Designs for Mosaics and Tesellated Pavements dónde también destaca por sus dotes como ilustrador, o como el ya imprescindible Plans, Elevations, Sections and Details of the Alhambra, para el que tuvo que volver a viajar a Granada en 1837. Un libro fundamental en el desarrollo posterior del monumento y de las restauraciones que se han realizado hasta el momento. En él, Owen da los primeros pasos para mirar de otra manera la Alhambra, una visión artística pero científica y rigurosa”


Este hombre llegó a hacer una réplica de los patios del monumento en Gran Bretaña (leer más) y aunque logró deslumbrar a sus conciudadanos el fuego destruyó su obra.


Pero queda la Alhambra primigenia, la única e irrepetible para poder ser gozada por los sentidos de todos los ciudadanos del mundo y ello gracias a otros arquitectos como Torres Balbás, y otros a quien debemos la reconstrucción histórica del monumento.


Detente en la explanada de La Sabika y mira a tu alrededor
La ciudad es una dama cuyo marido es el monte.
Está ceñida por el cinturón a su garganta
Mira las arboledas rodeadas por los arroyos: son como invitados a quienes escancian las acequias
La Sabika es una corona sobre la frente de Granada, en la que querrían incrustarse los astros
Y la Alhambra, Dios vele por ella, es un rubí en lo alto de esa corona



Ibn Zamrak (1.333-1.392)